Cuando una pareja acude a consulta piensa, erróneamente, que la psicóloga que tienen delante va a posicionarse por uno de los dos bandos, como si se tratara de un Derbi, y nada más lejos de la realidad… Precisamente trabajamos en que la pareja se perciba así misma como un equipo, es decir, del mismo equipo.

¿Cuál es vuestro objetivo viniendo a consulta? ¿Qué esperáis recibir de la terapia? Preguntas que me gusta hacer en una primera entrevista, la cual da lugar a respuestas desde las más concretas (tener más relaciones) a las más inusuales (qué quiera más a su suegra). Pero, ¿qué tienen en común todas estas respuestas? Qué no han llegado a un acuerdo sobre un determinado tema, y es ahí dónde surge el problema. A veces es difícil saber que quiere decir «llegar a un acuerdo», ya que depende del tema del que se trate. Para ello vamos a tener en cuenta 3 cosas:

  1. ¿El tema es FUNDAMENTAL para una de las partes? Es decir, si ese problema no se resuelve, la relación no puede seguir adelante.
  2. Si el problema es resoluble, ¿en qué punto nos encontramos de 0 a 10? Siendo 0 nada de acuerdo en lo que dice mi pareja, y 10 totalmente de acuerdo con lo que dice mi pareja.
  3. Una vez obtenida la puntuación anterior… ¿Cómo podemos trabajar para alcanzar un punto que sea aceptable para ambas personas de la relación?

Uno de los errores que cometemos en las relaciones de pareja es “dejar que las cosas se solucionen con el tiempo”, lo cual, pocas veces surte efecto. El tiempo es una herramienta que por si sola no sana, es decir, el tiempo puede cambiarte la perspectiva de lo que piensas, pero esto ocurre porque detrás ha habido un proceso de aprendizaje, de razonamiento, de error… Eso es lo que sana, no el tiempo. A veces dejamos sanar nuestras heridas solo con el tiempo, y al final tenemos una cicatriz que siempre duele.

Por esto tiene sentido la terapia de pareja, para que puedas encontrar y trabajar en nuevas herramientas para llevar tu relación a buen puerto. Démosle al tiempo su lugar y a lxs pscólogxs su espacio

¿Te vienes a terapia?

María Pendón

María Pendón