En terapia me gusta preguntarles a mis pacientes como se definen. A veces no saben hacerlo porque no se lo suelen plantear así, entonces les digo:
– ¿Qué es lo que se te suele decir tu familia? ¿qué te suelen decir tus amigxs?
– Entonces les resulta fácil responder: “pues me suelen decir que soy muy cabezona”, “me dicen que soy guapa pero tonta”, “me dicen que soy muy flojo” …
– Luego les pregunto: ¿y tú te ves así?
– Me responden: “si, no sé, no del todo”.
– Seguidamente les pregunto, ¿cómo te consideras entonces?
– Pues sí, es verdad que soy muy torpe o me entero la última de todo, supongo que sí, que me considero guapa, no muy guapa, pero si mona, pero es verdad que no soy tan espabilada como otras chicas de mi edad.
– Vaya, entiendo. Es decir, te has sacado unas oposiciones, eres funcionaria, y me dices que no te consideras espabilada…
– Bueno, a ver, he tenido que estudiar mucho para poder conseguirlo.
– Entiendo, ¿te parece entonces que una persona que se esfuerza mucho en conseguir lo que quiere, y además lo acaba consiguiendo, “no es una persona espabilada”?
– Si, no sé, puede que tengas razón.
– Te pregunto una cosa y piensa un poco antes de responderme, ¿crees que lo que las demás personas piensan y dicen de ti acaba siendo lo que tu misma consideras de ti?
– Si…
– ¿Crees que sería mas correcto decir que además de ser guapa eres inteligente?
– Bueno, tanto como inteligente…
– Yo veo que eres inteligente basándome en los hechos, por tus estudios, por tu esfuerzo en conseguir lo que querías, por tu saber estar, por elegir venir a terapia (entre risas) … Todo eso me dice de ti que eres inteligente, y que en algún momento puntual tengas un despiste creo que no es lo que más te caracteriza, ¿entiendes?
– Si, es cierto que, viéndolo así, llevas razón.
– Ahora el siguiente paso es creérselo.
Trabajar la autoestima en consulta cuando alguien la tiene “tocada” es fundamental, para mi lo es. La autoestima es el motor del cerebro, nos permite movilizarnos hacia dónde queremos ir. Me gusta que la persona se lleve herramientas para hacer frente a la ansiedad o a la depresión, pero además que se vaya con la sensación de sentirse mejor consigo mismx, que se vaya con la duda razonable de si es cierto lo que siempre le ha dicho la gente de su entorno y lo que se ha estado diciendo durante tantos años.
Porque las palabras nos condicionan, y la forma en la que nos dicen y nos decimos esas palabras también.



