Primero, es importante aclarar que la ansiedad no es un trastorno, se puede considerar más bien una emoción. Aparece ante una situación que nos produce miedo o preocupación excesiva. A veces, no siempre, la ansiedad puede derivar en un trastorno de ansiedad. Dicho esto, me gustaría aclarar, en segundo lugar, la función que tienen los fármacos ante una emoción o un trastorno. En algunas ocasiones, no siempre, se puede hacer uso de los fármacos al principio de un tratamiento terapéutico, insisto, al principio. ¿Los fármacos funcionan? Pues depende de lo que consideres que es su función. ¿Te ayuda a bajar los niveles de ansiedad? Si. ¿Elimina la ansiedad? No.
Pero, ¿porqué aparece la ansiedad? ¿Porqué ahora? ¿Porqué no se ha ido hoy contenta mi paciente? ¿Habré hecho algo mal? Seguro que le he molestado con algo. ¿Y si ya no me coge la siguiente cita? Verás como ponga una mala reseña… Bueno, le puedo escribir un mensaje para preguntarle si va todo bien. No, no, mejor no. Prefiero no saberlo. ¿Y si piensa que no le he escrito porque no me importan mis pacientes? Madre mía, no sé qué hacer. ¿Qué hago?
Así es como comienza un bucle de rumiación y así es cómo piensa la ansiedad. ¿Crees que alguien está libre en algún momento de su vida de que esto le ocurra? La respuesta es que no. No obstante, aprender a pensar de manera saludable es posible, y aunque la ansiedad pueda aparecer en algún momento de tu vida esta pasará a segundo plano.
En terapia trabajo con mis pacientes para que vean que lxs que mandan en su vida son ellxs, la ansiedad va a aparecer cuando le apetezca, está bien, pero vamos a ponerle límites, no puede ser que entre “como Pedro por su casa”. Para ello hay muchas herramientas, pero me gusta trabajar, sobre todo con tres:
- La más complejas para ellos es ponerle un horario, es decir, le pido que dediquen 1 hora de su día a todos esos pensamientos que le molestan. Cuando vienen a la cabeza les pido que los invite a verse más tarde, a las 20:00, por ejemplo. Cada día, 7 días de la semana, a las 20:00 de la tarde tienen que pasar 1 hora entera pensando en todo eso que le atormente, que le preocupe. Pueden escribirlo, decirlo en voz alta, lo que quieran, pero 1 hora, ni más ni menos. Spoiler: no dedican esa hora entera a rumiar. En cambio, cuando no le ponen horario tienen la sensación de pasar 12 horas al día dándole vueltas a la cabeza.
- Pensar en el “aquí y ahora”. Esto no es tener que centrarte en el día de hoy. Cuando estamos haciendo actividades rutinarias de nuestro día a día que no requieren una alta concentración es cuando nuestra cabeza se pone a rumiar. Entonces, cuando estás en la ducha, por ejemplo, estás pensando en cualquier cosa menos en lo que estás haciendo. La ducha no requiere una alta concentración porque sabes como se hace. Entonces, lo primero es darse cuenta de que uno está en bucle, cuando se da cuenta se tiene que hablar a sí mismx: “vaya, ya estaba en bucle de nuevo, luego volveré con eso, ahora voy a concentrarme en la ducha”. Tocar la parte rugosa de la esponja, oler el jabón, sentir la temperatura del agua, notar como caen las gotas de agua por la cara, o incluso detrás de las orejas cuando tenemos la cabeza debajo de la alcachofa (vamos a tener que invitar varias veces a la rumiación a vernos más tarde, pero lo importante es darse cuenta y volver a reconectar con la ducha) Otro ejemplo bastante clásico es conducir, ¿cuántas veces llegas al trabajo y piensas: como he llegado aquí? Has ido pensando en mil cosas menos en lo que estabas haciendo. Qué tal si la próxima vez intentas concentrarte en el tacto del volante, en el ruido del intermitente, como huele tu coche, si realmente tienes el cuello y la espalda bien apoyada, los semáforos o el olor de los churros que entra por la ventanilla.
- Otra de mis favoritas es la reestructuración cognitiva, que a mis pacientes les digo que es aprender a pensar de manera más saludable y realista. Nos dedicamos un tiempo a crear unos pensamientos alternativos a todas esas preocupaciones que traen escritas en un papel o en el móvil. Es muy bonito, y difícil, ver cómo se desmonta un pensamiento solo basándonos en los hechos reales que han ocurrido, que todo lo que fundamenta el pensamiento distorsionado no existe, y en el caso de que una mínima parte remota existiera, podemos trabajar en sus posibles consecuencias (que la mayoría de las veces no tienen una gran repercusión en la vida del paciente).
Como digo siempre, estas herramientas que he expuesto están desarrolladas de manera general, y para que puedan ser aplicadas es muy importante conocer el contexto de cada paciente. Y, por supuesto, aprender a bajar el nivel de ansiedad fisiológica es esencial para poder ponerlas en práctica.
En cualquier caso, si eres de las personas que rumian mucho, que sepas que no estás sola y estás invitada a la terapia.
¿Te vienes?🫂



