Las relaciones de pareja no siguen ni pueden seguir un esquema. Cuando llevas cinco, diez o veinte años con tu pareja te puedes plantear muchas cuestiones, ¿esto es lo que quiero en la vida?, ¿esto es amor?, ¿qué pasa si ya no siento lo mismo?… Pero, déjame decirte, que cuando llevas un año de relación pueden surgir las mismas dudas. Muchas veces me pregunto: si no me llevo siempre bien con mis amigas, ni con mi hermano, ni con mi madre, ¿por qué voy a tener que estar siempre bien con mi pareja? Es cierto que la pareja es la persona que eliges para compartir el día a día, los buenos y malos momentos, pero eso es, la eliges tu para compartir lo que ya tienes, no para que te dé “lo que a ti te falta”.
Con todo esto quiero decir que el amor es perdurable en el tiempo, incluso para siempre, el amor está en cualquier relación íntima que imagines, ya sea de amistad, de pareja, sexual, porque el amor conlleva respeto, admiración, compromiso afectivo, pero también conlleva desencuentros, lágrimas, silencios, y si el amor está ahí, la relación, sea del tipo que sea, perdurará. Tu pareja no es tu media naranja, no es tu alma gemela, es tu compañera, tu amiga, es la persona que, a pesar de, siempre permanece.
¿Esto quiere decir que el amor lo es todo en la relación? No, pero es una parte muy importante, también decimos que el amor no es suficiente, y así es, el amor no es lo único que mantiene una relación. No obstante, esta idea también proviene de la creencia de que el amor es algo que emana y surge de manera espontánea, y no estoy del todo de acuerdo con esto. Pues, ¿nunca has conocido a una persona que tiene una cierta actitud “arisca” con los demás, como si estuviera enfadada con el mundo? Si esta persona acude a terapia por que tiene esta actitud con su pareja, le decimos: “Disculpa, pero el amor en ti no nace de manera espontánea, así que no amas a tu pareja, no tenéis arreglo” Y la realidad es que no es así, el amor está ahí, si no ni siquiera hubiera acudido a consulta, el amor está ahí, cuando la mira o cuando compra los dulces que le gustan del supermercado, pero hay que trabajarlo, hay que saber “sacarlo” de dentro, con gestos, con palabras, con tiempo… con lo que mejor le venga. Una vez que la persona adquiere una “dinámica amorosa” si podemos decir que el amor le nace de manera espontánea, pero hasta entonces, el carácter y la experiencia de vida hará que se muestre con más o menos miedos e inseguridades, y eso es lo que ve la gente, y lo que tu pareja ve de ti.
Por todo esto, el amor se trabaja, el amor no nace, se hace.


